Caminar por el Casco Antiguo de Ciudad de Panamá es caminar por capas de tiempo. Y en el centro de ese tejido histórico, la Catedral Metropolitana de Panamá —también conocida como Catedral Basílica Santa María la Antigua— es quizás la más elocuente de esas capas.
La ciudad de Panamá fue fundada en 1519 por Pedrarias Dávila, convirtiéndose en la primera ciudad europea en tierra firme del Pacífico americano. Desde esos primeros años, el lugar que hoy ocupa la catedral fue espacio de culto. La estructura actual, sin embargo, tomó siglos en completarse: la construcción se prolongó desde finales del siglo XVII hasta mediados del XVIII.
Su fachada barroca con torres blancas y nácar incrustado en las paredes es una de las imágenes más fotografiadas de Panamá. Pero es el interior el que guarda sorpresas: las tumbas de personajes históricos, los altares dorados que sobrevivieron al saqueo de Henry Morgan en 1671, y una atmósfera que invita al silencio y la oración.
La catedral es sede del Arzobispado de Panamá y escenario de los momentos más solemnes de la vida religiosa del país. Aquí se han celebrado misas papales, ordenaciones episcopales y los rituales que marcan el ritmo de la Iglesia panameña.
Para quien visita el Casco Antiguo con prisa turística, la catedral es un punto del mapa. Para quien entra con fe, es un encuentro con cinco siglos de historia viva.